Setas salvajes en croute, col lombarda y patatas fondant. No es un menú típico de una prisión, pero la cocina de la que salen estos alimentos en Surrey, Reino Unido, está en una de ellas.
Esta prisión es la primera del mundo en la que podemos encontrar un "restaurante cinco estrellas" abierta a todo el mundo. Bautizado como "Clink", el restaurante es obra del chef profesional y administrador de la cocina de la cárcel, Al Crisci.
Su puesta en marcha fue financiada por una organización benéfica y la calidad y sofisticación de sus platos ha atraído un publico exigente que se deleitan con los manjares preparados por los presos de la cárcel.
"Es un verdadero restaurante. Hay clientes que pagan y esperan un servicio. El Clink no está en el exterior de la prisión, sino justo en el centro de la cárcel y siempre hay un riesgo de seguridad", dijo Crisci.
"Tenemos diputados, miembros de la nobleza, algunas celebridades, tenemos personas de todo tipo", asegura.
Los clientes tienen que pasar por los controles de seguridad y el alcohol no está en el menú, pero de no ser por eso, podría pasar por un restaurante típico del centro de Londres
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